Todos conocemos a parejas que se separan después de un tiempo de convivencia y para las cuales no hay marcha atrás. Los motivos de su ruptura a menudo son muy traumáticos o dolorosos para alguno de los miembros o para los dos (infidelidades, engaños, discusiones, maltratos) y los resentimientos impiden que esa pareja vuelva a reconciliarse a pesar de que en muchos casos sigue existiendo amor y cariño.
