Edgar Allan Poe fue un hombre enigmático. Su vida fue arrasada por diversas tragedias, y su muerte, acaso en sintonía con su magnífica imaginación, no estuvo al margen de las elucubraciones más fantásticas.
Lo cierto es que, dejando de lado la fantasía, la tumba de Edgar Allan Poe nos reserva un último misterio, un último párrafo, si se quiere, de su extraña historia.
