Quedan pocos meses para el verano y aún menos para la llegada del buen tiempo. Estamos a punto de cambiar las bufandas y los abrigos por la ropa veraniega, pero aquellos excesos y comilonas que cometimos en Navidad amenazan ahora con amargarnos la época estival. El objetivo está claro: queremos lucir un vientre plano y unas piernas esbeltas en poco más de dos meses, algo con lo que soñamos, pero que dudamos conseguir en ese breve periodo de tiempo.
